
Recuerdo que ellos tardaron en aceptarme. Meses, muchísimos y largos meses. Pero al final lo hicieron. Cuando me habían integrado en el grupo me marché. Me fui y les dejé sin una explicación. No estaba cómodo entre ellos. Necesitaba huír. Pirarme. Esconderme de ellos durante aquel verano. Me invitaron pero no fui. Me esperaron algunos minutos, supongo. Pero nunca aparecí. Luego algunas llamadas al móvil. No fueron contestadas. Y el tiempo, los años pasaron. Ya 3. Ó 4. Y ahora me los encuentro cada día. 'Hola', si acaso.
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